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Campeón Nacional de Parapente 2018

Un valioso aprendizaje

La sorpresa más grande de este año en cuanto a vuelo, fue mi participación en el Campeonato nacional 2018.

Este año, por motivos de trabajo y personales, no pude participar en todo el circuito nacional, sino solo al campeonato nacional, que es el más importante.

Sin mucha práctica, fui con muchas ganas y nervios a ver que tal me iba frente a los demás competidores. Para ésta competición vinieron excelentes pilotos de Colombia, España, Argentina y Perú.

Entre cometer muchos errores, recuperadas, tensión y alegrías, lo que finalmente me pude llevar de esta competencia es una frase que un amigo piloto ecuatoriano me dijo el primer día que aterrizamos en Bastión Popular, después de jalarnos por completo la prueba.

Arrieros somos y en el camino nos encontramos

– Franky Carrera

Las palabras justas en el momento adecuado para bajar las revoluciones de la intensidad con las que hacía las cosas. No importa que vela vueles, en cuántos campeonatos has estado, cuan preparado o no puedas estar… Arrieros somos y en el camino nos encontramos.

Estas palabras fueron mi motivación desde entonces. Calma, serenidad y prudencia fueron sus frutos. No hay porqué intentar llenar ese ego y esa idea de que uno es el mejor o el más rápido o lo que sea. Eso solo genera ansiedad, comparaciones absurdas, y principalmente te aleja del momento presente para tomar decisiones acertadas.

Absolutamente todos estamos al mismo nivel en las mismas condiciones.
El juego se trata de ir paso a paso, tomando una buena decisión tras otra.
Sin tratar de llenar expectativas, ni poses de nadie, ni de uno mismo.
Seguir la idea de disfrutar, aprender, regresar sano y compartir tus experiencias con tus amigos y familia. Eso es ganar.

Salud Franky.

Campeones
Campeones

 

Acrobacias sobre Quito

Magia sobre la ciudad

Uno de los privilegios más grandes que he tenido es la posibilidad de volar sobre la capital donde vivo.

Quito es la capital de Ecuador que se ubica a 2850mts sobre el nivel del mar y cuenta con alrededor de 2 millones de habitantes.

Rodeado de montañas, la ciudad es un patio de juegos para sus habitantes.
Mi mejor manera de disfrutar la ciudad fue despegar desde el Teleferico, ganar altura sobre la pared que lleva al Ruco Pichincha, cruzar la ciudad volando con un amigo piloto y bajar a toda velocidad haciendo la maniobra SAT en parapente.


Alas del Cotopaxi

La idea es sencilla.

Subir el volcán Cotopaxi cargado de un equipo ligero de vuelo, despegar desde la cumbre y aterrizar en Limpiopungo. ¿No suena tan terrible, verdad?.

Este es uno de los proyecto más lindos que he intentado realizar. Sin embargo, no se trata de un juego. Y si las condiciones no son las apropiadas para despegar, la montaña sigue ahí.

Subí por 4ta vez al Cotopaxi, esta vez con un equipo ligero para intentar despegar. Al llegar arriba, los vientos acelerados a la altura de 5897 mts fueron quienes decidieron que iba a pasar. Totalmente imposible abrir la vela, el viento me hubiera arrastrado hacia el cráter.

Sin embargo, si es posible. El despegue desde la cumbre funcionaría con una buena carrera y un poco de suerte del clima.

Esta aventura queda pendiente, pero lo gozado, no lo quita nadie.

Ráfagas de viento
Cara Noreste
Cumbre
El descenso
Sombra perfecta